La feminidad



Desde la infancia, un deseo latía en mí con la persistencia de un segundo corazón: quería ser mujer. Observaba su gracia, su forma de moverse por el mundo, con añoranza y deseo. Por eso, cuando cumplí la mayoría de edad, presenté mi solicitud para la Pastilla Rosa sin vacilar.

El milagro de la ciencia transformó mi cuerpo masculino en el de una señorita. Ahora, elijo vestidos que acentuan mis nuevas curvas, aplico mi labial con cuidado, siento la suave caída de un top sobre mi piel... Ser esta mujercita, delicada y segura es mi estado natural. La feminidad ya no es un anhelo, sino el aire que respiro.