Pensé en cómo había cambiado mi vida en los últimos tres años. Hace tres años soñaba con ser esposo y padre. Pero mi jefe, Rogelio, cambió mi vida por completo: apostó con su amigo que podía convertir a un hombre heterosexual en una mujer real, femenina y sumisa. ¡Ganó la apuesta!
Ahora soy su esposa. No trabajo, me ocupo únicamente de las tareas del hogar, de cuidar a mi esposo y mi esposo dice que cuando tengamos hijos también me encargaré de ellos. Todas las noches abro mis piernas y tomo una polla dura de mi esposo esperando pronto ser madre...


