Que rápido pasa el tiempo

 


Qué rápido pasa el tiempo, pensé, estaba esperando a que mi marido volviera a casa. Hace 10 años, yo era un tipo normal hasta que conocí a Javier, el hombre que me convirtió en mujer. Al principio me resistí, pensé que nunca me acostumbraría a esta nueva vida. Y ahora soy una ama de casa, esposa y madre típica.

Me paso el día en vestido, sintiendo las medias apretadas contra mi suave entrepierna, soñando con lo que me hara mi marido al llegar a casa. Soñando con traerle un martini como a él le gusta y sentar mi bonito y suave trasero en su regazo. Se le pondrá dura y sentire su hombría endurecerse contra mi suave trasero. Mis pezones rosados ​​se endureceran mientras le susurrare al oído que me había portado mal y que necesitaba una nalgada. Me llevaba al dormitorio y me mostraba quién era el marido y quién la mujer. Quién llevaba los pantalones y quién vestido.