Los últimos meses fueron una confusión para mí. Apenas podía recordar a un hombre grande y fuerte acercándose a mi en el bar gay y después me invitó a su casa. Me pareció correcto. Era un hombre tan agradable y que tomaba las riendas, así que no me sorprendió cuando sacó las medias y las bragas. Fue divertido usarlas por un tiempo, pero cuando quería quitármelas, me decía que pronto me resultarían muy cómodas. Y cada vez que intentaba discutir, me agarraba y me miraba fijamente a los ojos, hablándome. Su voz era agradable, tranquilizadora. Claro, era extraño que insistiera en llamarme "pequeñita", "muñeca", "cariño", haciéndome disculpar y empezar de nuevo cada vez que le decía que era un chico y luego me hacía repetir "sólo soy una chica tonta. Soy sólo una mujer débil" una y otra vez.
Tal vez tenía razón, tal vez yo era tonto y débil. Pero estaba bastante seguro de que era un hombre, y el hecho de que se ofendiera por eso me desconcertaba. Aún así, él dijo que pensar era su trabajo como hombre y mi "marido". Algo extraño, pero bastante excitante. Además, una noche sentí que mi cuerpo cambió: mis pechos crecieron, mis caderas se hicieron anchas, y entre mis piernas ya no había nada. Solo suavidad. Y ahora las medias y las bragas se ajustaban cómodamente a mi entrepierna plana. Era muy cómodo.
Un día me hizo desnudarme hasta quedarme solo con medias y bragas. Me dio un sujetador, un vestido y tacones altos y dijo que de ahora en adelante los usaría constantemente y nunca más me pondría pantalones. Quería discutir, pero sentí que debía obedecerle. Mi marido dijo que no saldría sin ponermelos.
Me seguía llamando "buena chica" cuando hacía lo que me decía y me hacia sentir bien. Una vez me dijo que iba a tener su bebé. Empezó a cogerme tres veces al día, siempre llenándome con su semilla. Cada vez sentía orgasmos múltiples. Después de me entere que estaba felizmente esperando mi primer bebé. Mi esposo no dejaba de acariciarme la panza, me compraba vestidos de maternidad nuevos, lencería y medias. Me amaba, lo sabía, y me enamoré de él. Todo estaba bien.



