El uniforme


Desde que era pequeño, soñaba con usar el uniforme de las niñas: la linda falda que juega con el viento, las calcetas largas que estilizan las piernas. El de niño me parecía,  en comparación, super aburrido.

El Gran Cambio llegó como un milagro. Me convertí en niña, el bulto entre mis piernas desaparecido....Ahora, cada mañana, siengo el tacto suave de la tela en mis muslos, el susurro de mi falda al caminar.  Subir mis calcetas, ajustar el lazo en el pelo, son rituales que me dan felicidad.

Camino por los pasillos sintiendo la mirada de los chicos, y una sonrisa, genuina y ligera, surge en mis labios. A veces acomodo mi falda subiéndola un poco enfrente de un chico que me gusta. Es una sensación única saber que eres coqueta y femenina.