Una solución a dos problemas

 


Mi vecina tenía un hijo que era un joven mal portado, un chico problema. Además ella era madre soltera desde que enviudó hace un par de años. 

Yo era viudo también y necesitaba una buena esposa que me ayudara a criar a mi hija pequeña.

Decidimos encontrar una solución para ambos problemas.



"¡Me alegra mucho, Joaquín, que hayas podido convertir a mi joven travieso en una mujer decente y una buena esposa, que siempre usa faldas y medias!", dijo mi vecina que ahora es mi suegra. "¡Yo te ayudaré a convertirlo en una buena madre para tu hijita!".

"¡Gracias!", respondí. "¡Y te alegrará saber que tu hija y yo nos esforzamos mucho cada vez que podemos para darle un hermanito a mi hija y a ti te daremos un nieto!".