Clínica Venus: Profesora de Asignatura

 

Antes de la Clínica Venus, mi vida era una fotocopia en blanco y negro: clases, tareas por corregir y noches de soledad viendo series. Mis alumnos apenas me recordaban al día siguiente y los demás profesores me trataban como parte del mobiliario.

Todo cambió con aquella promoción: “Reinvéntate, descubre tu mejor versión”. Pensé que sería una charla motivacional… pero no. Un mes después, me miraba en el espejo y veía a una mujer joven, de curvas suaves, cabello sedoso y una sonrisa que podía hacer olvidar la gramática más complicada. Ahora soy Miss Laura, la nueva maestra de inglés.

El primer día de clase, las miradas masculinas me siguieron como si llevara un imán en la cintura. Los colegas, antes indiferentes, me ofrecían “ayuda” para cualquier cosa. El de Educación Física se empeñaba en traerme café cada mañana; el de Historia se ofrecía a llevarme a casa “por seguridad”.

Pero los más intensos eran los padres de familia. En las juntas, algunos me dedicaban más atención que a las calificaciones de sus hijos. Uno de ellos, un empresario viudo, fue directo: me invitó a “practicar conversación en inglés” en su casa. Acepté, y aquella tarde no hablé mucho inglés sino más bien hablé con muchos gemidos.

Pronto, mis noches dejaron de ser aburridas. Entre las cenas con colegas y las escapadas con padres solteros, mi vida y mi pelvis tienen más acción que nunca… y yo disfruto de cada minuto.

Hoy, mientras preparo mis clases, sonrío al recordar mi antigua vida gris. La Clínica Venus no solo me convirtió en la profesora más deseada del instituto… me dio una materia extraoficial que todos quieren cursar, aunque no aparezca en el plan de estudios.