Por una materia

 



Estaba mortificado. Iba a reprobar Álgebra por tercera vez, me expulsarían de la escuela y mi mamá me mataría. Entonces vi una estrella fugaz y le pedí pasar la materia de cualquier forma. Acto seguido, perdí el conocimiento…

Ahora estoy usando lencería femenina. Mi cuerpo tiene curvas en lugares donde antes no las tenía. Mi pene no está y tampoco sé bien dónde estoy. Pero entonces llega él: el profesor Alberto. Me mira con una lujuria que me hace instintivamente cubrir mis nuevos pechos.

"Veo que te quedó bien la ropa", dice sin dejar de recorrer mi cuerpo con la mirada. "Definitivamente vas a pasar la materia. Puede que hasta con ocho."

Con sus manos, me ayuda a colocarme en cuatro, ofreciéndole mi virginidad. Él se baja el pantalón y sé lo que está a punto de suceder. Una parte de mí quiere resistirse, pero otra siente curiosidad y, la verdad, no puedo reprobar de nuevo. No ofrezco resistencia cuando hace a un lado mi tanga y comienza a penetrarme.

Luego de un rato, comienzo a disfrutar del roce de nuestras pieles y suelto unos gemidos. No está nada mal el sexo como mujer… y al fin pasare esa materia.




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