Mi niño interno

 


No todos los niños crecen y se vuelven hombres. De algunos, sin que nadie lo espere, florece una linda, delicada y muy femenina señorita. Claro, la píldora rosa ayuda mucho.

A veces me pregunto si el niño que fui aún existe en algún rincón de mí, observando desde lejos a la mujer en la que me he convertido. A veces siento que ese niño interno también se transformó y ahora es mi niña interna que siente orgullosa de la señorita que floreció en mí.




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