Al fin una buena persona

  


El abuelo siempre dice que la magia es kármica y al parecer este hechizo me estaba dando mi merecido...

Desperté como a las 10 de la mañana del día siguiente, estaba desnudo, mejor dicho desnuda, el vestido y los leggins que lleve a la fiesta estaban arrumbados en una esquina de la habitación. mi ropa interior estaba a los pies de la cama. ¡No puedo creer que fui tan tonto! Yo mismo emborraché a alguna chica para que aceptará acostarse conmigo. Ahora estaba del otro lado y me sentía humillado y vulnerable.

Me vestí y salí corriendo de ahí, Toño seguía dormido. Pensé en hacerle algo malo pero recordé que el hechizo que tenía encima de mí, me obligaba a portarme bien, al menos si quería recuperar mi hombría. Y en ese momento era lo que más deseaba.

Le conté llorando lo que pasó a mamá. Ella me consoló y me dijo que se ocuparía de que Toño tuviera su merecido. Pensar que él se despertaría un día siendo un conejo me ayudó a sentirme mejor...

Después de ello no tuve mi periodo por tres meses parecía que por fin tenía algo de suerte y en dos meses más volvería a ser hombre. Sin embargo me vinieron nauseas y vómitos seguidos durante dos días y mamá insistió en ir a ver al doctor. Me hizo los estudios y me dijo lo que más temía: ¡estaba embarazada!



El abuelo me dijo que era imposible volver a ser hombre con un embarazo y que tendría que vivir como mujer el resto de mi vida. Me sentía desconsolado... desconsolada. Después de saber que estaba embarazada me costó pensar en masculino en mi mismo, comenzaba a aceptar que sería mujer el resto de mi vida.

Mamá me enseño todo lo que debía saber sobre el embarazo y la maternidad me dijo que Toño despareció misteriosamente pero que igual no hubiera sido un buen padre para mi hijo que no me preocupara que ella y el abuelo me apoyarían en todo...

Los nueve meses que pasé cargando a mi hija dentro de mí me enseñaron a amar como nunca antes había amado. Cuando supe que mi bebé sería una niña me hizo mucha ilusión enseñarle todo lo que mamá me había enseñado parece que no aprendí a ser mujer en vano. Toda esta experiencia me transformó... y parece que al fin soy una buena persona. Y una mejor madre.