Llevo tanto tiempo viviendo como mujer que no recuerdo cómo es ser hombre. No recuerdo cuándo fue la última vez que usé pantalones. Antes no usaba faldas ni vestidos, y ahora me siento incómoda sin medias.
Lo he hecho todo: salir con hombres, casarme, hacerme amiga de otras mujeres casadas. Me encanta como se dirigen ahora a mí: "Señorita", "muñeca", "princesa". Estoy segura de que ya no hay vuelta atrás, nunca podré volver a ser un hombre.


