Pasarás el resto de tu vida en pantimedias y tacones

  


Escucha Ramiro, ¿o debería decir Romina?. Hace un año, cuando te conocí, ¡te dije que no le rompieras el corazón a mi hija! Supongo que no te mencionó que yo era una bruja, ¿eh? ¿De haber sabido que yo era una bruja la hubieras engañado? Ya no importa.

Como no quisiste a mi hija, ahora, pasarás el resto de tu vida en pantimedias y tacones como la hermosa y leal esposa de mi hijo. ¡No puedo creer lo hermosa "niña" en la que te has convertido! Te mantendré en mi familia para tenerte vigilada, dulzura.