"Mírate, mi niña", me dijo mi madre, "¡estoy muy contenta de que Diego haya podido convertir a un joven malo en una señorita decente y una futura buena esposa! Mira como te consiente comprándote un guardarropa nuevo lleno de vestidos y faldas. Debes ser una buena esposa y muy complaciente. ¡Y, cuando llegue el momento, yo te ayudaré a ser una buena madre para tus futuros hijos!"
