Que cosas


Qué cosas tiene la vida. Cuando era hombre, pasaba desapercibido como una silla en una bodega. Nadie me miraba, nadie me invitaba a ningún lugar, nadie se acordaba de mi nombre.

Pero un día desperté convertido en mujer… y ahora todos me quieren tener.

Antes, cada vez que invitaba a una chica a salir, el "no" me llegaba antes de terminar la frase. Ahora, adivina quién elige. Yo. Solo yo. Los chicos hacen fila para tener una cita conmigo.

Y tengo que contarles esto: en la prepa había un chico, de esos que se tiran a todas y se pasean por el pasillo como si fueran dueños del mundo. Yo lo miraba desde lejos, con esa envidia callada de querer ser él. Pasaron tres años, nos reencontramos… y ¡oh, sorpresa! El que antes ni me registraba, ahora me escribe a las dos de la mañana para invitarme a salir.

Ya no soy el chico invisible. Ahora soy una mujer despampanante que camina en tacones como si hubiera nacido con ellos puestos. Vestidos que se pegan donde tienen que pegarse. Y una mirada que sabe exactamente lo que quiere.

¿Que si me gusta ser mujer? Me gusta mucho más de lo que debería.