Mi mejor amigo es fotógrafo. Cuando una modelo canceló una sesión a última hora, me pidió un favor inusual. Tomar una pequeña píldora rosa para "modelar mejor". Ingenuo, acepté.
Al tomarla sentí cómo mi cuerpo se transformaba en formas suaves y curvas, vi el bulto entre mis pantalones desaparecwe al final tenía el cabello largo y una silueta femenina, entonces me reveló el verdadero tema de la sesión: ropa erótica.
Ya no era su amigo ayudándole; era su modelo. Bajo los focos, cada pose que me indicaba era una coreografía de seducción. Un giro de cadera, una mirada sobre el hombro, la tela ceñida a una piel que ya no reconocía como mía. Y una sensación extraña, eléctrica, comenzó a recorrerme. ¿Era vergüenza, nerviosismo... o excitación?
Ahora, mientras ajusta el trípode, nuestras miradas se encuentran y lo sé. Lo sé con la certeza con la que veo el bulto en sus pantalones. Si me pide que tengamos intimidad... sé que no encontraré la fuerza para decirle que no.

