"¡Mírate, querida!", me dijo Darío. "¡Ese conjunto nuevo es aún más femenino que el anterior! Este vestido acentúa tu nueva figura: pechos grandes, caderas anchas... A pesar del tiempo que me tomó, me alegra haberte transformado en mujer.
¡Ya no te pareces a tu antiguo yo masculino! Creo que usarás siempre solo vestidos y faldas, ¡nunca pantalones! Hoy he invitado a mis padres a cenar. Te mostraré para que te vean como una chica guapa y femenina que pronto se convertirá en su nuera. Quieren un nieto y quiero que les digas que quieres ser mamá cuanto antes. Se quedarán con nosotros a pasar la noche, y por la noche oirán cómo les hacemos soñar. ¡Te juro que nuestra cama estará golpeando su pared toda la noche!"


