Todo estará bien

 

"¡Papá, esto no es justo! ¡No me lo merezco! Sí, sé que mis notas son malas y que me metí en problemas. ¿Y qué? ¡Conozco a un chico que ni siquiera va a clase y su padre no le hace esto!"

"Mira, hijo... quiero decir, hija." Su voz era pesada, como si cargara con el peso del mundo. "Sé que no te parece justo. Pero tampoco lo es que yo reciba un informe tras otro de tu comportamiento inapropiado. No es justo que te haya dado lo mejor de mí, solo para que me devuelvas malas notas y discusiones. Criar solo a un chico no ha sido fácil. Esta... fue la única solución que encontré. Está comprobado: las chicas se portan mejor. Lo hago por ti tanto como por mí. Lo hecho, hecho está."

"¡Pero papá, no quiero ser una niña! ¡Odio esto!" Sentía mi boca seca y me raspaba la garganta al hablar. "Odio este uniforme con falda, odio los vestidos, las medias, los tacones... No quiero maquillarme ni peinarme. ¡Y ahora me cuesta más estudiar! No me puedo concentrar, solo... solo me la paso mirando a los chicos guapos de la clase."

Una sonrisa extraña, casi triunfal, se dibujó en su rostro.

"Eso no es tan malo, cariño. La píldora rosa a veces tiene ese efecto: hace a sus usuarias... más sensibles, más hormonales. Pero no te preocupes." Se acercó y me tomó la barbilla con una ternura que ya no sentía genuina. "Yo me encargaré de que encuentres un buen esposo. Solo tendrás que preocuparte de ser una esposa estupenda para un hombre rico y afortunado. Todo estará bien."