Mi mucama

 


Después de años de leal servicio, descubrí que mi joven mayordomo me había estado robando. Cuando lo encaré, suplicó desesperado, ofreciendo cualquier cosa con tal de evitar la cárcel.

Le presenté una opción inusual: una pastilla rosa que lo volvería una mujer. Seguiría trabajando conmigo pero como mi mucama. Para mi sorpresa, aceptó. La metamorfosis fue asombrosa: donde antes estaba él, ahora había una mujer.

Su nuevo cuerpo me gustó tanto que un día le dije que en lugar de su uniforme ese día usara un conjunto de lencería para hacer la limpieza en mi oficina. Para ni sorpresa aceptó y comenzó a limpiar contoneando sus caderas al pasar el plumero por todos lados. Se veía tan sensual qué no pude soportar más y la puse sobre mi escritorio y la hice mía. Terminando ella insistió en limpiar nuestro desastre. 

Ese se volvió nuestro pequeño juego y  ambos somos muy felices. A veces me pregunto: si ella pudiera volver atrás, ¿elegiría ella su antiguo ser y la cárcel, o este presente dónde se entrega con lujuria a mis avances? Su sonrisa sincera me da la respuesta cada mañana.





El día del gran cambio

 


El día del Gran Cambio dejé de ser un hombre de veintiún años y desperté siendo una mujer. Mi cuerpo se transformó por completo: me encogí, me ensanché en las caderas y me aparecieron senos 

No fue fácil mirarme con amor. No me reconocía en el espejo. Hubo muchos días de duda y llanto, pero estoy aprendiendo a abrazar este cuerpo que, aunque me costó aceptar, hoy es la prueba viva de quién soy. Soy una mujer, y ahora, me encanta serlo. Me encanta presumir este cuerpo. Y no hay nada de malo en ello.



Mi niño interno

 


No todos los niños crecen y se vuelven hombres. De algunos, sin que nadie lo espere, florece una linda, delicada y muy femenina señorita. Claro, la píldora rosa ayuda mucho.

A veces me pregunto si el niño que fui aún existe en algún rincón de mí, observando desde lejos a la mujer en la que me he convertido. A veces siento que ese niño interno también se transformó y ahora es mi niña interna que siente orgullosa de la señorita que floreció en mí.




Por una materia

 



Estaba mortificado. Iba a reprobar Álgebra por tercera vez, me expulsarían de la escuela y mi mamá me mataría. Entonces vi una estrella fugaz y le pedí pasar la materia de cualquier forma. Acto seguido, perdí el conocimiento…

Ahora estoy usando lencería femenina. Mi cuerpo tiene curvas en lugares donde antes no las tenía. Mi pene no está y tampoco sé bien dónde estoy. Pero entonces llega él: el profesor Alberto. Me mira con una lujuria que me hace instintivamente cubrir mis nuevos pechos.

"Veo que te quedó bien la ropa", dice sin dejar de recorrer mi cuerpo con la mirada. "Definitivamente vas a pasar la materia. Puede que hasta con ocho."

Con sus manos, me ayuda a colocarme en cuatro, ofreciéndole mi virginidad. Él se baja el pantalón y sé lo que está a punto de suceder. Una parte de mí quiere resistirse, pero otra siente curiosidad y, la verdad, no puedo reprobar de nuevo. No ofrezco resistencia cuando hace a un lado mi tanga y comienza a penetrarme.

Luego de un rato, comienzo a disfrutar del roce de nuestras pieles y suelto unos gemidos. No está nada mal el sexo como mujer… y al fin pasare esa materia.




Mi esposo


El día del Gran Cambio parecía un día normal. Era sábado, mi esposo estaba en casa e hicimos el amor sin saber que sería la última vez que él estaría dentro de mí. Luego vimos una película y perdimos el tiempo. Para cuando llegó la tarde, mi esposo perdió el conocimiento.

Llamé a una ambulancia y nos llevaron a urgencias. Me dijeron que sus signos vitales eran normales, pero que su cuerpo estaba mutando. Un par de horas después, mi esposo ya no era un hombre; era una mujer con hombros pequeños, caderas anchas y senos sobre su pecho.

Al principio fue difícil de aceptar, pero ambos sabíamos que el cambio era irreversible. Decidí entonces que, si iba a haber otra "chica" en casa, tendría que hacer todo lo posible para que se adaptara a su nuevo rol. Acompañé a mi esposo en su nuevo cuerpo a comprarse lencería, faldas y vestidos. Le teñi el pelo de rojo y le estoy enseñando a ser mujer y a adaptarse a su nuevo cuerpo...

Yo quería ser

 


Yo quería ser femenina, oír el taconeo de mis zapatos al caminar, sentir el roce de mis medias de nailon contra mis suaves muslos, debajo de mi minifalda ajustada y forrada, quería un cabello muy peinado y pendientes pesados ​​que me rozaran el cuello, mis hombros sintiendo el tirón de mis pechos en mi sujetador, saborear el lápiz labial en mis labios y oler mi perfume, maquillaje y laca para el pelo. Lo deseaba, más que nada.



Quería ser prácticamente indistinguible de cualquier otra chica tímida y asustada. Quería ser tierna, suave y recatada. El tipo de chica que uno miraría y vería sus ojos bajos, el suave movimiento de sus hombros, los suaves sollozos apenas audibles y las lágrimas, sí, ese maravilloso hilo de humillación, tan dulce e impotente. A menudo llorando; los diminutos riachuelos corriendo por mis mejillas. Quería que el mundo me viera no sólo un poco femenina, sino completamente femenina, y preguntara: ¿cómo podría alguien en su sano juicio creer quea esta criatura, vestida como está, tímida y recatada como una niña fue hombre alguna vez?




No puedo imaginarme...

 


Realmente no entiendo qué me pasó. Cuando llegué aquí ayer... era un hombre. Y ahora... simplemente no puedo imaginarme de otra manera que no sea... mujer.

Aunque intente pensar como Alfonso, me siento mal. Sé que ahora me llamo Alicia.



Debería estar muy enojada contigo por haberme puesto este dispositivo de lavado de cerebro y la pildora rosa de ayer... pero no lo estoy. Me alegro mucho de que lo hicieras. Sé que convertiste mi mente en mujer y te lo agradezco mucho.

Y ahora que soy completamente mujer, siento que necesito agradecerte. Y es maravilloso saber que ahora soy tu esposa. ¡Estoy lista para cumplir con mis deberes de esposa!




El largo recorrido

  


"Has recorrido un largo camino para convertirte en mujer", me dijo Luis. "¿Recuerdas cuando te secuestre y empecé a feminizarte? ¿O cuando te obligué a usar solo vestidos, faldas, tacones y medias como una dama de verdad? ¿Y cuando empezaste a hacer todas las tareas de la casa? ¡Menuda lucha te diste! Pero ya no más."



Has aprendido a obedecer, como cuando te pedí que te pusieras ese conjunto de lencería, te ves deliciosa. Esto es un buen comienzo, pero no es suficiente. Soy el hombre de la casa, ¡y debes hacer más que simplemente obedecer mis órdenes! 

Es hora de que te entregues a mí por completo. Necesitas ir mucho más allá de la obediencia; necesitas amarme. Y sobre todo, necesitas desearme.




Un día, muy pronto, cuando me veas, tu corazón se acelerará y tu nuevo coño se humedecerá. Tu entrega a mí debe ser total y completa. No solo necesito una ama de llaves, necesito una esposa cariñosa y una buena amante. Comencemos tu entrenamiento. Abre las piernas y prepárate para recibir mi polla dura. ¡Después de que me corra dentro de ti, serás mi esposa para siempre!"

Tendría una vida maravillosa

 



"Me alegro, querida, de que hayas dejado de resistirte y finalmente hayas reconocido que ya no eres un chico. Gracias a la píldora rosa y a la última tecnología médica tienes un hermoso cuerpo de mujer. ¡De ahora en adelante eres una chica!" me dijo mi tía.

"Sí, tía, lo entiendo. Pero a veces sigo pensando como un chico". Le dije. 

"Pronto pasará. Y tu mente se corregirá, aumentaré el número de sesiones de hipnosis. Ahora no será sólo por la noche cuando duermas, sino dos veces al día".




"Tía, ¿has usado hipnosis?"

"¡Claro que sí, querida! Mírate, estás empezando a actuar como una dama. Parece que estás sentada de forma muy timida y femenina. ¿Es un chico el que se sienta así? ¿Y tu forma de andar? ¿Y la ropa?"

"Sí, a veces me gusta llevar faldas, pero me gustaría llevar pantalones".


"Después de unas cuantas sesiones de fuerte hipnosis, el solo hecho de pensar en llevar pantalones te dará náuseas. Te sentirás cómoda sólo con vestidos y faldas. Y para todos los eventos y para la iglesia llevarás medias."

"¿Iré a la iglesia?"

"Por supuesto, querida, todos los domingos. Quiero que mi sobrina sea una jovencita virtuosa. ¡Eres una futura esposa y madre!"

"¡Pero no pienso en el matrimonio! ¡Y no me gustan los hombres!"

"No te preocupes, querida, pronto te sentirás atraída sólo por los hombres. Te convertiré en una mujer heterosexual. Te sentirás como si estuvieras bajo la protección de hombres poderosos, ricos y sabios. Vas a querer tener hijos con él. ¡Sonríe, querida, tendrás una vida maravillosa!"



Una esposa cachonda

  


"Te preguntaste cómo sería ser una esposa cachonda, ¿no, Mario? Bueno, ahora ERES una, gracias a ese hechizo que lancé", me dijo mi mejor amigo, Andrés. 



Grité con mi nueva voz aguda: "Esto no es lo que quise decir, quería ESTAR CON una esposa cachonda, no SER una esposa cachonda. Oh, Dios, esto se siente tan raro. ¡No puedo creer que tenga estos montículos de carne en mi pecho.  No puedo creer que ahora tengo una vagina! Tienes que cambiarme de nuevo. Oh, no... ¿por qué te ves tan sexy ahora? ¿Es un bulto en tus pantalones? Vaya, apuesto a que es grande. Espera, ¿qué estoy diciendo? Esta debe ser la parte caliente. ¡No puedo dejar de pensar en tu polla, mi esposo!".

Andrés me dijo: "¡Te ayudaré con eso, mi dulce esposa Mariana! ¡Bájate las medias!".




De algunos niños florece una delicada señorita

No todos los niños crecen para convertirse en hombres. De algunos, como yo, florece una linda, delicada y muy femenina señorita. Aunque claro tuve mucha ayuda de la píldora rosa.

A veces me pregunto si el niño que fui aún existe dentro de mí, observando a la mujer en la que me convertí. A veces siento que ese niño interno también se transformó y ahora es una niña interna que siente orgullosa de la señorita que soy.


Llevo tanto tiempo como mujer

 

Llevo tanto tiempo viviendo como mujer que los ya no recuerdo cómo es ser hombre. A veces, en un instante de silencio, trato de recordar qué se sentía ser un varón, pero es como intentar agarrar el humo con las manos. Todo se desdibuja. Y pensar que este destino me fue impuesto, que comenzó con el Gran Cambio, contra mi voluntad.

Ahora, la sensación de una falda ligera rozándome las piernas es más familiar que el peso de un pantalón. Lo he integrado todo, hasta lo más íntimo: la complicidad con otras mujeres, los códigos secretos que aprendí a descifrar, la extraña poesía de coquetear con un hombre y sentir que su mirada me desnuda. He dejado que manos varoniles me exploraran, que las palabras en la oscuridad—"qué niña tan buena"—me definieran. Esas palabras, al principio una burla para mi viejo yo, ahora son un mantra que calma hasta mi hueso más profundo y me ponen receptiva para un hombre. 

Escuchar un "señorita" en la calle o un "damita" en una tienda ya no es un recordatorio de lo que perdí, sino una confirmación de lo que soy. La persona que fui se ha desvanecido tan por completo que la idea de volver atrás no solo es imposible, sino que carece de todo sentido. Esta piel, esta vida, esta realidad... ya son las únicas que conozco. No hay vuelta atrás. 



‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐

FIN DE LA PRIMERA TANDA

Decidí que este blog publicará tandas de 15 captions diarias y luego descansará 5 días antes de comenzar la siguiente tanda.

Si quieren ver mas contenido mientras que pasa la espera pueden visitar mi otro blog: vintagetgcaps.blogspot.com

Socios

 

El taller olía a cedro recién cortado y a tradición. Para Marco y para mí, ese aroma había sido nuestra religión durante una tres años. Éramos socios, compañeros de oficio que se entendían con una mirada. Yo era el carpintero rudo, con manos callosas y una fuerza que él, más delgado y cerebral, admiraba. Hasta que llegó el Gran Cambio.

Ahora, el serrín se me pega a la piel de una manera diferente. Mis viejas camisas de franela me quedan holgadas en los hombros pero se ajustan, de un modo exasperante, a mis caderas y a mis senos. Marco intenta actuar con normalidad, pero su mirada se desvía, rápida y confundida, hacia las nuevas curvas de mis nalgas cuando me inclino sobre la sierra.

La confusión es un nudo en mi garganta. Él es mi socio, mi amigo. Debería horrorizarme esta atracción que brota como una mala hierba en el terreno de nuestro compañerismo. Pero mi cuerpo… este cuerpo traicionero tiene sus propios deseos. Un calor húmedo me recorre cuando su brazo roza el mío al pasar una tabla. Es un eco de un deseo que nunca antes había sentido por él...

Hoy, bajo mis pantalones de trabajo, hay un secreto de encaje. Una tira delgada, una tanga, que se hunde en un pliegue de mi carne que ahora es suave y accesible. Es un acto de locura, un mensaje cifrado que solo yo entiendo. Cuando me agacho para recoger un clavijo, lo hago con una lentitud deliberada, arqueando la espalda de una manera que sé es una invitación. Siento la tela ajustada, un recordatorio constante de mi feminidad y de la mirada que espero atraer.

Marco carraspea. "¿Esa… esa pieza está lista?" Su voz suena áspera.

Me enderezo lentamente, encontrando sus ojos. Están fijos en mí, oscuros, y en ellos no veo al compañero de siempre. Veo a un hombre desconcertado por una mujer que lo provoca.

"Así es," susurro, y mi propia voz me suena extraña, cargada de una calidez que no estoy fingiendo.

Dentro de mi cabeza, la batalla es feroz. "Es Marco. Tu amigo. Tu socio." Pero mi cuerpo no escucha. Mi cuerpo recuerda el peso de su mano en mi hombro ayer, y cómo un escalofrío me recorrió toda la espina dorsal. Mi cuerpo anhela que esa mano baje por mis pantalones, que me explore, que me posea.

No puedo luchar contra esto. Esta necesidad es más fuerte que mi orgullo, más fuerte que mi pasado. Es un instinto primal que este nuevo cuerpo entiende perfectamente. Mientras sostengo su mirada, sé que está a punto de hacerme suya. Y en el fondo, deseo que pase, deseo que me tome con fuerza, que me de como cajón que no cierra, que me haga gemir y termine de volverme mujer.


Ya no eres un hombre

 


"Ven aquí, querida." Me llamó Aurelio, el mejor amigo de mi novia.

"Me alegra que estés bien, cariño, verte con falda, medias y tacones me demuestra lo sumisa que eres y te recuerda constantemente que ya no eres un hombre."



"Ambos sabemos que la ropa no oculta tus nuevos pechos. Ahora necesitarás sujetadores constantemente. ¡Tus pechos te recordarán constantemente que ya eres una verdadera mujer! ¡Ya no eres más un hombre! Ya no serás más Samuel el novio de Andrea, desde hoy serás Samira mi novia"

"Ahora vámonos, te presentaré a mis amigos como mi futura esposa. No te preocupes, nunca te trataré como tratabas a Andrea. Y por la noche, en casa, empezarás a cumplir con tus deberes de esposa."



Segunda oportunidad

 


Estuve con mi novia durante cinco años, pero nunca planeé casarme con ella. La obligué a dejar su trabajo para que se convirtiera en ama de casa. Ella estaba amargada por ello. Tras darse cuenta de que nunca me casaría con ella y querer una segunda oportunidad, contactó con una bruja. La bruja le dio un anillo de diamantes para que me lo diera con la orden: "Es hora de que te cases conmigo". Una orden, eso es exactamente lo que fue; en cuanto me dijo esas palabras, mi cuerpo se congeló al quedarme mirando el anillo de diamantes.



Luego, poco a poco, mi cuerpo se transformó en el de una mujer menuda y suave, mientras mi novia se convertía en un hombre musculoso. El nuevo hombre estaba extasiado mientras flexionaba sus músculos. Vi que mi ropa también había cambiado: llevaba sujetador, bragas y vestido. 

"Mmm, ya no creo que seas Alberto, eres más como Alina. Estaba cansada de esperar a que te casaras conmigo, y finalmente me di cuenta de que nunca lo harás. Estoy cansada de hacer las tareas de la casa, hacerte sexo oral o abrirme de piernas cuando quieres, siempre haciéndome sentir culpable porque ganas todo el dinero, cuando fuiste tú quien me hizo dejar mi trabajo. Estoy cansada de que elijas mi ropa. Así que es tu turno, serás mi ama de casa, siempre limpiando y cocinando, y solo quieres complacerme y nunca hacerme infeliz. Nunca usaras pantalones en tu vida. De ahora en adelante, solo vestidos y faldas. Y medias, por supuesto, a diario. Melissa, eres la ama de casa perfecta. ¡Ahora ponte el anillo de bodas, ponte en cuatro, bájate las medias y prepárate para cumplir con tus deberes de esposa!"





Truco de Magia

 


Yo era un mago con un show que nunca despegó. El Gran Cambio me transformó en mujer y lo cambió todo. De pronto, noté que el público, sobre todo el masculino, se volvió más atento. Las miradas cargadas de deseo y aquellos silbidos... me hacían sentir  deseada era un hechizo nuevo y embriagador para mí. Fue por eso, por esa electricidad, que cambié sin dudar los aburridos pantalones por un body y medias, potenciando a propósito el espectáculo.

Ahora, el trato es distinto. La gente, en general, es notablemente más amable y servicial conmigo. Las puertas se abren solas. Y si de placer hablamos, descubrí que el sexo en este cuerpo, capaz de recibir y estremecerse de maneras que nunca imaginé, es infinitamente mejor. La verdad, ser mujer resultó ser el truco de magia más afortunado de mi vida.





Solo es el exterior

 


Estoy tratando de sonreír y ser amable con los amigos de Juan en esta fiesta que organizo para presentarme. Ninguno de ellos sabe que soy un chico feminizado por Juan. Y ninguno debe saberlo. Juan proviene de una familia muy chapada a la antigua, sus amigos también son de esta manera. En sus familias el hombre trabaja y mantiene los gastos, las mujeres son amas de casa y madres. Si alguien de su círculo se enterará de sus preferencias sexuales Juan podría perder su herencia. El me conoció en un bar y se enamoro de mi. Pero yo era un chico heterosexual y lo rechacé. Entonces él me secuestro y me fue feminizando secretamente.



Ahora tengo un par de pechos, una cintura reducida, caderas anchas y en mis piernas una vagina que no sería reconocible de la de cualquier otra mujer. Me muevo y me comporto como una mujer. Visto lencería y vestidos con medias de nilón y tacones todos los días. Y en la cama cumplo las labores que toda esposa debe cumplir.

Para todos aquí son una mujer y una esposa perfecta... pero sólo es el exterior. En mi alma siempre seré un hombre





La boda de mi ex prometida

 

Hoy se casa Vanessa. Hace dos años, ella estaba comprometida conmigo. El anillo de compromiso que yo le había regalado  brillaba en su mano en ese entonces. Pero hoy se casa con otro hombre; mejor dicho, con alguien que sí es un hombre.

Yo fui varón hasta hace dos años. Me llamaban Alexander. A solo dos meses de nuestra boda, ocurrió el Gran Cambio. No fue una elección, fue un cataclismo biológico que reescribió cada célula de mi ser. De la noche a la mañana, dejé de ser Alexander y me convertí en Aylin. Mis hombros se afinaron, mi voz se suavizó y un cuerpo de mujer, ajeno y a la vez íntimo, se alzó donde antes había uno masculino.

Un día Vanessa vino a verme, pálida y con los ojos hinchados. Me tomó la mano, ahora más pequeña y delicada, y me dijo las palabras que partieron en dos mi existencia: "Te sigo amando, Alex, pero no me atraen las mujeres". Era una verdad simple, cruel e inapelable. Nuestro compromiso se disolvió como azúcar en agua.

Sin embargo, seguimos en contacto. En un acto de amor que aún me conmueve, ella se convirtió en mi guía. Me enseñó a caminar en tacones, a elegir un lápiz de labios, a entender los códigos silenciosos de la feminidad. Con el tiempo, el dolor agudo se atenuó y nos volvimos amigas. Una amistad extraña, nacida de las cenizas de una pasión truncada.

Hoy estoy en su boda. Llevo un vestido rojo, ceñido al cuerpo, abierto de una pierna y con tirantes transparentes. No estoy aquí para lamentarme. He llegado a gozar profundamente de ser una mujer guapa. Siento las miradas de los hombres deslizarse sobre mí, cálidas y apreciativas, y disfruto de esa atención. Algunos son muy guapos, y los observo con una curiosidad que antes, como Alexander, nunca habría entendido. No sé si algún día me anime a tener intimidad con uno de ellos pero de momento ya me gusta ver el menú. 

Renacimiento

 


¡No puedo creer lo rápido que te has convertido en una jovencita tan elegante, Marissa! Siempre fuiste delicado y tenías un gran potencial, sabía que con una píldora rosa te volverías una mujercita, ¡pero verte así después de solo seis meses es casi demasiado!



¡Pero tía Ruth, no soy una mujer! ¡Y no me llamo Marissa, soy Mario!

¡No vuelvas a hablar así, jovencita! La píldora rosa es de efecto permanente. Además, te he guiado hacia la feminidad y te presentaremos ante todos él día de tu cumpleaños... o de tu renacimiento


.

Pensamos que era el fin

  


El día que me gradué de la prepa nos tomaron esta foto a mi hermana y a mí.


Era una tarde tormentosa, veníamos regresando mi fiesta de graduación, cuando un trueno nos golpeó a mi hermana Julia y a mí, obligándonos a intercambiar cuerpos. 

Al principio, ambos estábamos desanimados. Yo me esforcé al máximo en mis estudios para algún día conseguir el trabajo de mis sueños, y Julia se acababa de casar. Ambos pensábamos que era el fin de nuestras vidas.

Por suerte, con la ayuda de un terapeuta, empezamos a adaptarnos poco a poco a nuestros nuevos cuerpos. Julia, ahora en mi cuerpo, iba muy bien en la universidad, manteniendo mi mejor nota, mientras que yo, en el cuerpo de Julia, hacía las tareas del hogar y forjaba una relación con su marido.

El terapeuta me recomendó usar vestidos y maquillaje para acostumbrarme
a la experiencia de vivir como una mujer.

Han pasado algunos años desde el accidente que cambió nuestras vidas. En unos días les contaré como fue el proceso de adaptarme por completo a mi nuevo cuerpo y vida. Mientras mi prima, antes Julia ahora Ricardo, en mi cuerpo, se prepara para su nuevo trabajo, yo, soy una mujer feliz, que aprendió a ser una buena esposa.


Aquí estoy en la playa, con el que un día fuera mi cuñado y ahora es mi esposo.



Olvida que solías ser un hombre

  


Olvida para siempre, querida mía, que solías ser un hombre.

Ya no tienes un pene ni bolas entre tus piernas. Fueron reemplazados por un conjunto completo de genitales femeninos que llenan tu cuerpo con hormonas femeninas. Ya no serás capaz de producir esperma ni testosterona. Ya no tendrás más erecciones, ni siquiera conservas tu pene. En cambio, tu cuerpo femenino responderá a los estímulos sexuales mojándose para ser penetrado.



Tu nuevo cuerpo no tiene tono muscular. Eres una mujer de figura completa, suave y delicada gracias a las hormonas femeninas que circulan por tu cuerpo. Tu cuerpo ya no está determinado por la testosterona producida por los testículos porque ya no los tienes. La dureza de tu cuerpo masculino ha desaparecido hace tiempo y ha sido sustituida por la suavidad femenina.


Ahora tienes que cumplir la función sexual femenina. Ya no penetrarás ni dejarás embarazada a otra persona, serás tú la receptora. Serás mamá, nunca papá. Tendrás que usar vestidos, faldas, medias, sujetadores y bragas que combinen con tu nuevo cuerpo.

¡La realización de mi programa de feminización me convence de que tomé una elección perfecta cuando te secuestré y comencé a feminizarte a la fuerza! ¡Serás mujer para siempre! ¡Y tú serás mi esposa para siempre!